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5 formas de limpiar tu cepillo de dientes

5 formas de limpiar tu cepillo de dientes

  |   salud bucodental – salud dental

En la clínica dental Odontic animamos a tener unos buenos hábitos de higiene dental para mantener unos dientes sanos y fuertes y una bonita sonrisa. Una limpieza profunda de tu cepillo de dientes te ayudará a tener una buena salud bucodental. Por desgracia, este es un aspecto que muchos pasan por alto.

Te enseñamos a desinfectarlo en casa de forma sencilla y tener así un correcto cuidado dental.

¿Cómo limpiar tu cepillo de dientes correctamente?

Después de usar tu cepillo de dientes como lo haces de forma habitual ponlo bajo un chorro de agua caliente durante unos minutos. La elevada temperatura del agua ablandará las cerdas, lo que te facilitará su limpieza y te permitirá eliminar los restos de pasta dental y alimentos que hayan quedado atrapados en su interior.

A continuación, puedes usar cualquiera de los siguientes métodos:

  1. 5 formas de limpiar tu cepillo de dientesPrepara un vaso con VINAGRE BLANCO sin diluir y sumerge en él el cabezal del cepillo de dientes durante al menos dos horas.

  2. También puedes sumergir el cepillo en AGUA OXIGENADA pura una vez a la semana durante unos minutos.

  3. O una solución con media taza de agua, dos cucharadas de VINAGRE BLANCO y dos cucharadas de BICARBONATO SÓDICO. Sumerge el cepillo dental y déjalo reposar durante media hora.

  4. Existen en el mercado productos desinfectantes especialmente indicados para los cepillos de dientes. Pregunta a tuodontólogo o en tu farmacia habitual.

  5. Otra opción son las pastillas desinfectantes que se usan para la limpieza de dentaduras postizas o férulas de descarga. Sumerge tu cepillo de dientes en agua y agrega una pastilla. Su acción efervescente hará que se eliminen los restos de suciedad que queden en él.

Para terminar, recuerda siempre aclararlo bien con agua fría y dejarlo secar en posición vertical.

Por último cámbialo, recuerda remplazar tu cepillo cada tres meses. Su uso continuado hace que las bacterias, la pasta dental y los restos de alimentos se acumulen en su interior. Además, con el paso del tiempo las cerdas o filamentos pierden su rigidez y dejan de cumplir su función. También es esencial cambiarlo tras una gripe, resfriado o infección bucal ya que los gérmenes pueden permanecer en las cerdas y reactivar el problema.